Tu clip trae a la gente. Tu mapa hace que te guarden. Rollplanner convierte tu jiu-jitsu —posición, evento, respuesta— en el contenido que ninguna plantilla puede fabricar: carruseles, reels y stories que salen de tu propio plan, con tu clip delante, tu firma en grande y el pie del post escrito. Y una dirección propia donde vive todo tu trabajo: rollplanner.com/@tú.
La cuenta gratuita no caduca y no pide tarjeta. STUDIO, 14,99 $ al mes — o gratis mientras arrancamos, si tienes 3.000 seguidores.
Sabes jiu-jitsu. Lo que no tienes es tiempo para convertirlo en cinco tarjetas con la tipografía bien puesta, y cuando lo consigues, el resultado se parece al de todos los demás: un vídeo de una técnica, un carrusel de tres consejos.
El movimiento. «Así se hace el armbar desde guardia cerrada». Está bien, pero hay diez mil vídeos iguales, y ninguno responde a lo que de verdad pregunta tu alumno: ¿y si me estira el brazo? ¿y si se echa atrás?
La decisión. Desde guardia cerrada, si me estira el brazo voy al armbar y del armbar al triángulo; si se echa atrás, hip bump y montada. Eso es un mapa, sale de tu tatami y no hay plantilla en Canva que lo dibuje. Y no es un flowchart de cajas: lo que hace él es una pieza más del mapa, así que sobrevive a un roll de verdad.
La ramificación posición → evento → respuesta es contenido que nadie más puede fabricar, porque sale de tu cabeza. Lo que se hace viral es tu clip; lo que se guarda y se envía es el mapa de por qué funcionó. Aquí van juntos: tu vídeo abre el reel y el mapa viene detrás.
De esta posición, si el otro hace esto, yo voy aquí. Cada pieza lleva sus pasos, sus notas y su puntuación por reglamento. Lo dibujas en veinte minutos; después lo publicas todo el mes.
Eliges uno una vez. Cada carrusel, reel, quiz, story, mural y vídeo de graduación sale con él, con tu firma en grande. Tu feed deja de parecerse al nuestro, y al de cualquiera que use esto.
Toca un estilo. Es el motor de verdad dibujando el mismo plan de siete piezas, no una captura. El estilo que eliges en STUDIO se queda guardado para todo lo que exportas.
Eliges qué camino del mapa cuenta el carrusel, y salen las tarjetas: el gancho, el mapa, una tarjeta por pieza con sus pasos, y el cierre con el enlace a tu plan público. Tocas una tarjeta y editas su texto, la mueves o la ocultas.



Paleta (por cinturón o por tipo de pieza), plantilla de gancho, orden de tarjetas, firma. Lo ajustas una vez y todos tus carruseles salen iguales: eso es una marca.
Cada tarjeta lleva tu @ —el de tu alias o el de tu Instagram—, y la última enlaza a tu plan público. En STUDIO no hay marca de agua: la pieza es tuya.
Sale con la pieza: la pregunta que abre («¿qué haces si te pone el whizzer?»), el «comenta A o B», el «guárdalo y envíaselo a quien siempre te pasa la guardia» y el enlace. Sin hashtags a propósito: lo que mueve un post en 2026 son los guardados, los envíos y los comentarios.
Tu foto o el fotograma de tu clip como primera tarjeta, con el gancho encima. Y el mapa en PNG con fondo transparente, para ponerlo sobre tu vídeo en el editor que uses: el mismo trazo, la misma firma, encima de tu metraje.
Eliges qué piezas visita la cámara, en qué orden y cuánto se detiene en cada una. Sale un MP4 vertical de 1080×1920 a 30 fps, codificado en tu navegador: sin subir nada a ningún servidor, sin cola, sin plantilla de terceros. La música se pone al subirlo.


Cada parada con su duración; un ojo para excluir una rama sin borrarla. Excluir una pieza apaga lo que solo se alcanza por ella: la cámara nunca se rompe.
Tres ritmos, gancho editable, duración del plano general, colores por cinturón o por tipo de pieza.
Tu finalización, tu roll, tu momento: hasta ocho segundos de tu vídeo abren el reel y el mapa de por qué funcionó viene detrás. El fichero no sale de tu navegador. Y el título sale de plantilla: «5 respuestas desde media guardia», «¿qué haces si te aplasta?», «el error que todos cometen».
Nuevo grado o nuevo cinturón: un MP4 con tres animaciones y tu firma. Para ti o para tus alumnos, sin límite.
Una dirección propia que cabe en la bio. De un vistazo, quien llega entiende quién eres, a qué juegas y qué has construido: tu nombre, tu cinturón, tu titular, tu biografía, hasta seis enlaces, un botón —el que quieres que pulsen— y tus planes públicos, ordenados como tú digas.
Nombre público, dirección, titular, biografía, enlaces, botón de acción, planes destacados u ocultos, color de acento. Con vista previa real, en móvil y escritorio, antes de publicar.
Cinturón, título, academia, números, el radar de tu arsenal: cada bloque es un interruptor, apagado por defecto. Del radar salen solo recuentos, nunca tus técnicas.
Publicado o no. Apagado, tu dirección responde como si no existiera. Cambiar tu nombre no rompe los enlaces que ya repartiste.
Cada plan público tiene su dirección (rollplanner.com/p/tu-plan), con su título, tu firma y el mapa interactivo. Es lo que enlaza la última tarjeta del carrusel y lo que Google lee como una guía paso a paso.
Cada plan enseña cuántas veces lo han clonado: gente que entrena con tu mapa sin conocerte. Es la única prueba pública de que tu enseñanza sirve que no depende de seguidores ni de reseñas, y sale sola.
Un plan por semana. Lo dibujas el domingo y de ahí sale todo lo que publicas hasta el siguiente.
Lo que cambia para tu audiencia: deja de ver técnicas sueltas y empieza a ver un sistema. Quien clona tu plan entrena con tu mapa; quien llega a tu portfolio encuentra el botón para reservar una privada o entrar en tu grupo. El contenido deja de ser un gasto y empieza a ser una puerta.
Rollplanner está empezando y queremos crecer con la gente que ya publica jiu-jitsu. Mientras duren las primeras fases de expansión, si creas contenido de jiu-jitsu y tienes 3.000 seguidores o más, te presentas desde Colabora → Embajadores dentro de la aplicación: dónde publicas, tu usuario y tu audiencia. Lo leemos a mano, una a una.
A cambio, una publicación a la semana hecha con Rollplanner, citando la herramienta. Sin cobrarte nada; si ya tenías suscripción, se te pausa. Si dejas de publicar, el programa se acaba sin dramas y tu cuenta vuelve al plan que tuvieras.
Es cosa de esta etapa: cuando Rollplanner crezca, el programa se cerrará a nuevas entradas y a quien ya esté dentro se lo diremos con tiempo. No es un patrocinio; es un trato entre quien construye y quien enseña, hecho cuando más falta hace: al principio.
| Función | Free | Roll | Studio | Coach |
|---|---|---|---|---|
| Planes de entrenamiento | 3 | 20 | ∞ | ∞ |
| Stories (plan, pieza, radar, gráficas, recap) | — | con marca | ✓ | ✓ |
| Carruseles y reel del plan (MP4) | — | — | ✓ | ✓ |
| Tu firma en grande, marca mínima | — | — | ✓ | ✓ |
| Portfolio /@tú | — | — | ✓ | ✓ |
| Vídeo de graduación | 1 al mes | 1 al mes | ∞ | ∞ |
| Panel de alumnos y murales | — | — | ejemplo | ✓ |
FREE 0 $ · ROLL 4,99 $/mes · STUDIO 14,99 $/mes · COACH 29,99 $/mes. Anuales a precio de diez meses. Si además das clase y quieres llevar a tus alumnos, COACH incluye todo lo de STUDIO.
Abre un plan público en el móvil y mira cómo se recorre. Si te cuadra, la cuenta gratuita no caduca y no pide tarjeta: dibuja tu primer plan y prueba el taller de contenido entero. Con 3.000 seguidores, pide plaza de embajador desde Colabora mientras el programa siga abierto.
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